|
Un
Hombre Llamado
“El
Hermano Pino”
Por
Rodrigo Urrego
En
Colombia, departamento de Antioquia, y en las afueras de Medellín su
capital, ciudad conocida antes como “La Tacita de Plata”, y
otros nombres de los cuales el único que hoy aún conserva, “La
Ciudad de la Eterna Primavera”, está la localidad de Ancón, donde
vive un hombre del cual se han escrito libros*
gracias a lo curioso y trajinado de su vida, todo un milagro que hay que
escuchar de sus propios labios para creerlo.
El Hermano Pino, antes conocido por el simple apodo de “Pino”,
creció en la ciudad de Medellín, pero no en sus afueras sino entre las
rejas de la mal recordada cárcel de “La Ladera”, sustituida años
atrás por la cárcel de “Bella Vista”, en el afán de las autoridades
departamentales por construir un ambiente más humano y propicio para los
residentes de tan penoso lugar.
“Pino” tuvo que soportar muchas condenas, antes de encontrarse con
Jesús, Quien le mostró el verdadero propósito para esa vida que un día
él consideró ya vacía y sin sentido. En la cárcel misma conoció al Señor
Jesús y entre lágrimas de arrepentimiento y dolor por su vida pasada se
puso en las manos de Jesús para hacer únicamente Su voluntad. Fue cuando
comprendió la razón de lo que antes vivió en miseria: Tenía que
aprender a hacer lo que hoy hace y esa era la ‘escuela’ que el Señor
le había asignado para prepararle en un ministerio difícil y por nadie
envidiado. En la cárcel misma se bautizó, antes de comenzar la nueva
vida como la ‘nueva criatura’ que hoy es.
El “Hermano Pino” rehabilita hoy a los desechados y a los que acaban
de salir de la cárcel., acomodándolos de nuevo en la sociedad tras una
preparación que él sabe habrán de necesitar de inmediato para no seguir
en las mismas condiciones; para no caer de nuevo a causa de la ley; para
ser ‘alguien’ de provecho a la sociedad. El, más que muchos, conoce
la mente humana y sus reacciones tras haber sufrido el encierro, el
desprecio, las humillaciones y la pobreza en la que le ha tocado vivir
durante toda su vida.
El sabe que las personas que salen de la cárcel o del vicio de las
drogas han sido marcadas de por vida por la sociedad y les es muy difícil,
sino imposible a sus ojos, el reintegrarse y encontrar un trabajo. El
odio, el deseo de venganza y el desamor por la vida se convierten en el
pan diario de sus vidas y hay que reemplazarlo por un pan diario nuevo: El
Amor de Dios.
El Hermano Pino les explica que ‘para Dios no hay nada imposible’,
que ‘en Jesucristo todos somos victoriosos’, que ‘cuando nos
acercamos a Dios, El se acerca a nosotros’, que cuando estamos en Cristo
somos ‘nuevas criaturas’, y que ‘todo lo podemos en Cristo que nos
fortalece.’
El Hermano Pino ha estudiado la Biblia suficientemente para conocer y
explicar cada pasaje en estudios y en predicaciones que lleva a cabo día
tras día en la Fundación Amando a Mi Prójimo. Él necesita de todo el
apoyo financiero que puedan dar aquellos que están ocupados en otros
ministerios o actividades, o aquellos que no quisieran estar en su lugar,
pero saben que la evangelización requiere de fondos para subsistir. La
obra requiere de servicios humanos y técnicos, de alimentos, de vestido,
de profesores adecuados y dispuestos a para preparar a los que necesitan
reintegrarse a sus familias y adquirir un trabajo digno.
‘La mies es mucha y los obreros pocos’. Si sientes en tu corazón
que Dios te ha bendecido lo suficiente como para ofrendar a esta tremenda
obra de evangelización en Colombia, envía tu donación. Dios te lo
compensará porque Él es fiel y se agradará bendiciéndote a ti hasta
que sobreabunde.
Gracias, en el bendito nombre de Jesucristo. |